Jul 28

Alrededor del 10 por de los coches que se fabricaron en España en la última década fueron exportados de forma fraudulenta a países europeos como Alemania e Italia, lo que supone entre un millón y 1,2 millones de unidades, de los que la mitad fueron enviados a través de empresas de rent-a-car de Baleares, mientras que el resto se repartió entre Andalucía y Canarias, las otras dos Comunidades Autónomas donde esta actividad está fuertemente arraigada debido al turismo.

Esta actividad irregular, que se inició en 1997 y tuvo su apogeo durante los años previos a la crisis económica, suponía que se exportaban vehículos que supuestamente habían sido adquiridos de manera ventajosa para su empleo en las flotas de alquiler, sólo que sin haber recorrido ni un solo kilómetro —lo que se conocía como ‘kilómetro 0’— y a precios por debajo del mercado.

Kilómetro cero

En una actividad considerada como «fraude de ley» por la patronal sectorial Agrupación Empresarial de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor de Baleares (Aevab).

En declaraciones ofrecidas a Europa Press, su recién reelegido presidente, Ramón Reus, expuso que «muchas empresas grandes han empleado el conducto del rent-a-car par exportar vehículos».

Por ejemplo, «si compraban 20.000 unidades, dedicaban 5.000 a alquilar y 15.000 a exportar con kilómetro 0, lo cual, es ilegal a pesar de que lo hayan tolerado las autoridades y Hacienda, incluso con su connivencia, aprovechando que había un vacío legal», precisó.

Ello era posible debido a que la Agencia Tributaria permite que las empresas de alquiler estén exentas del pago del impuesto de matriculación, siempre que el vehículo se mantenga seis meses dentro de la actividad para la que está destinado: rent-a-car.

Sin embargo, «los han estado exportando en el primer mes, con cero kilómetros recorridos».

En una dinámica en la que participaron las «10 ó 12 empresas más grandes del sector, que han ganado un montón de dinero», aseguró.

De hecho, ese negocio constituía al parecer su verdadera ganancia, porque «los coches que alquilaban, los ponían a precios de entre 10 y 12 euros diarios a través de internet».

Algo con lo que el resto de empresas «no podíamos competir», al no contar con fuentes alternativas de ingresos.

Y, «llevábamos 10 años denunciando esa situación, pero no había manera», sólo se consiguió, tras muchos esfuerzos, que Hacienda «tomase cartas en el asunto» y que se cerraran las campas ilegales que se empleaban para almacenar esos vehículos hasta su exportación, muchas de ellas situadas en el entorno del Aeropuerto de Son Sant Joan.

Esta última medida, la «conseguimos a través de denuncias judiciales, porque las autoridades que estaban gobernando en el Ayuntamiento de Palma —el PP, en ese momento— no nos apoyaron, al revés».

Y, todo ello, a pesar de que constituía un negocio fraudulento, en el que Hacienda «no se metió porque el Ministerio de Industria fabricaba muchos coches», lo cual, parecía interesante para casi todo el mundo, aclaró el presidente de la patronal de empresas de rent-a-car.

Cochazo

Negocio redondo pero ilegal

Cabe precisar que las marcas fabricantes ofertan habitualmente los vehículos a las empresas de alquiler con un 40% de descuento —al ser clientes que adquieren importantes cantidades de unidades—, a lo que cabe sumar el coste que se evita al eludir el pago del impuesto de circulación —unos 900 euros por unidad—, y, si ha ello se le agrega la posterior recuperación del IVA cuando ya se ha exportado el coche, el resultado es que «era un negocio redondo, aunque ilegal», dijo Reus.

Y, respecto a por qué no se suprimió desde un primer momento, apuntó que «al parecer, a todo el mundo le interesaba fabricar, exportar, fabricar y exportar, sin reparar en lo que se estaba haciendo.

En una dinámica que guarda un paralelismo casi total con la especulación inmobiliaria» que también tuvo lugar en los mismos años, y que desembocó, a partir de 2007, en el estallido de la ‘burbuja inmobiliaria’, recordó el presidente.

Se trataba de vehículos «fabricados todos ellos en España, por marcas como Opel, Wolkswagen, Ford o Renault, que se fabrican, en Pamplona, Zaragoza, Valladolid o Valencia», que los consideraban «excedentes de producción».

Y que, en «connivencia» con las grandes empresas de rent-a-car, consiguieron exportar de esta manera «100.000 coches al año durante 12 ó 12 años», lo que arroja un resultado de entre un millón y 1,2 millones de vehículos, de los que «el 50 por ciento, seguro» se canalizaron a través de Baleares.

UNAS 80

Empresas cerradas

Así, las exportaciones de vehículos de alquiler con ‘kilómetro 0’ «supusieron el cierre de entre 70 y 80 empresas de rent-a-car» en una década larga.

Un periodo en el que «nuestro sector fue reduciendo plantillas y flotas y, más tarde, cerrando empresas sin que nadie se diese cuenta, porque se ha ido haciendo silenciosamente, a lo largo de años en que no había crisis, y a causa de una exportación que podemos decir que era ilegal», proclamó.

Sin embargo, la llegada de la crisis ha sido beneficiosa para el conjunto del sector, que se ha dimensionado adecuadamente a su potencial de negocio real, que ahora se sitúa en los 35.000 vehículos para Baleares frente a los 50.000 que se registraban en los años anteriores a la recesión.

Y, esta reducción del 30%, alcanzada «en todas las islas y en los meses punta» de 2009, también «se mantendrá en 2010», adelantó.

Finalmente, la actividad de venta de vehículos con ‘kilómetro 0’ también perjudicó el mercado de venta de coches en Alemania, que se vio afectado por la irrupción de numerosas unidades a precios por debajo de lo habitual.

Ahora todo ha cesado porque la crisis también afecta al resto de Europa y ha puesto fin a la matriculación irregular de vehículos, al menos, por el momento.

Jun 29

El robo de vehículos en España, a punto de cerrarse el primer semestre, descendió un 5 por ciento con relación al mismo periodo del año anterior, según datos aportados por Detector compañía de Servicios de Movilidad y Seguridad especializada en la recuperación de coches.

Robando un coche

Caco en plena faena

Un hecho orientativo de la crisis económica, es que se ha dado una reducción de la sustracción de vehículos de alta gama y, por el contrario, se ha incrementado el de coches más antiguos y de segmentos más bajos o de menor valor, contrariamente a lo que podría pensarse, y es que, si lo pensamos fríamente, nos damos cuenta que es más difícil vender un coche de alta gama que uno más «normalito».

España es el tercer país de Europa en la lista de estos delitos y concentra el 18 por ciento del total de las sustracciones en el Viejo Continente, solo superada por Italia (38 por ciento) y Reino Unido (27,5 por ciento).

Las zonas donde se producen el mayor número de sustracciones son las principales capitales, como Madrid, Barcelona y Valencia, en tanto que en la relación aparece también el eje Málaga-Marbella, que concentra un alto registro de turismo de alto poder adquisitivo.

En España, según Detector, se roba un automóvil cada 2,5 minutos, lo que equivale a 12 coches a la hora, 300 al día y entre 100.000 y 120.000 en periodo anual. Ello implica que el índice actual de robo de vehículos en España se sitúa en el 0,5% del parque, lo que representa un retroceso de 0,3 puntos porcentuales debido al descenso en los últimos años de las matriculaciones.

Los lugares elegidos para robar coches con mayor impunidad son los aparcamientos públicos, seguidos por los aparcamientos de centros comerciales y des complejos cinematográficos, entre otros. El robo de coches se sigue concentrando en la sustracción de vehículos de alta gama, dirigidos como producto de segunda mano al mercado del Este de Europa y del norte de África y las marcas como Mercedes, BMW o Audi son las que concentran las preferencias de los cacos.

La recuperación del coche, en este caso, se produce rara vez, pero si se hace, es sin grandes desperfectos. Otra tipología de robo es el recurso a la diversión y ésta se concentra en modelos de gama media o baja de marcas generalistas y la recuperación, transcurridos unos días, se hace con importantes desperfectos.

Los coches preferidos por los ladrones son el Volkswagen Golf, la Serie 3 de BMW, el Seat León y el Opel Astra, en lo que respecta a modelos de gama intermedia, mientras que en la alta las elecciones se dirigen hacia el Toyota Land Cruiser, el Audi Q7, los BMW X5/X6, el Lexus RX y los Mercedes ML, todos ellos todoterrenos de lujo.

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