Ene 12

Muchos de los presentes, especialmente aquellos que viven desde hace tiempo en España (aunque en Europa también se nota), se acordarán cuando iban a repostar su vehículo y realizaban un lleno del depósito con apenas 30 euros, a algo menos de 1 euro por litro. Empero, el carburante ha ido subiendo pasito a pasito, subida a subida, hasta colocarse en unos máximos históricos. Y ya se sabe que sobre estos temas, subir de precio es rápido y sencillo, pero bajarlos… bajarlos ya es otra historia.

Gasolina

La crisis económica que azotó España -y que sigue revoloteando aún- ha ocasionado estos incrementos continuados, como solución a la escasez de capital en las empresas e importaciones de producto, tales al carburante. Y aunque el diesel siempre ha sido más económico que la gasolina en sí, se observa cómo actualmente se está igualando el precio. ¿Por qué? Pues por la demanda sin lugar a duda… y es que desde siempre nos han dicho “cómprate un coche diesel, que cuesta más barato”, y es cierto, no solo por su precio, sino porque además consume mucho menos, resulta menos nocivo con el medio ambiente y el motor sufre menos, al ser un carburante menos “pesado”.  Esto, a lo largo de estos años, ha ido ocasionando un incremento sustancial de los coches diesel en contra de los gasolina, que son adquiridos más por personas que buscan una potencia y/o respuesta más rápida de sus motores, hecho que incluso hoy en día con la ingeniería aplicada en automoción, está logrando que el motor diesel se equipare. Por lo tanto, al haber más coches de gasóleo, dicho carburante incrementa su demanda nacional, hay que importar más, y ello hace que su precio ascienda. Le sumamos a esto el hecho de la crisis económica y tenemos como resultante unos precios desorbitados.

No obstante… no obstante quizás esta explicación dada se nos quede algo “corta”, o más bien algo “superficial”, y es que la realidad trasciende por otros muchos valores a considerar. Por ejemplo, no por consumir mucho papel higiénico, su precio tiene que ascender necesariamente, sino todo lo contrario, las empresas dedicadas a su suministro verán como su capital asciende a importar más, y puede incluso que bajen precios para abastecer sin competencia. Es, digamos, la contraoferta aplicada a la ley de oferta y demanda, donde no por demandar más el precio debe subirse, pues no olvidemos que dicha ley es aplicable al libre mercado, y las gasolineras no se contemplan en dicho espacio, pues se guían por acuerdos entre ellas y no están regidas por organismos que dictaminen propiamente sus precios, disposiciones y adjudicaciones. Son, para entendernos, organizaciones independientes que cumplen las leyes y que hacen cumplir las suyas.

Mundo¿Qué más nos queda? Pues que la ecotasa, la tasa aplicada a los carburantes dañinos para el medio ambiente, también sube, l oque hace que los precios del carburante suban directamente proporcional, y uno de los puntos menos conocidos pero muy importantes: la distinta fiscalidad existente entre ambos carburantes. Esto viene a decir que no pagan el mismo porcentaje de impuesto,  teniendo la gasolina que pagar más impuesto que el gasoil, pero el gasoil siendo más caro antes de impuestos, con lo que la subida del petroleo le afectaría más. Antes no lo notabamos al pagar más impuestos a la gasolina. Además, han subido hace poco el porcentaje de impuesto a pagar por el gasoil, aunque sigue siendo menor que el de la gasolina.

De momento, el consumidor final deberá pagar religiosamente el carburante que necesite, y por mucho incremento que hagan seguiremos pagándolo. Y es que, quien tiene un coche y lleva una vida media o alta, ya lo ve como un bien “necesario”, útil para ir al trabajo y moverse en su día a día. Es decir, necesita su coche, y pagará gasolina sin lugar a dudas, esté al precio que esté. Los coches eléctricos están ahí, tocando a la puerta con su innovador método de energía, mas aún falta para que veamos implantados estos vehículos por la calle, no solo por la concienciación de la gente, sino porque aún faltan instalaciones pertinentes de recarga en gasolineras y viviendas. Es de suponer que la idea del coche eléctrico prosperará, pero hace falta tiempo para que los gobiernos vayan “recargando” sus pilas y su economía y puedan permitirse perder el extra de capital que entra vía las gasolineras y las ecotasas, que se perderían merced a este método limpio.

Así que solo tenemos el derecho a la pataleta, a rezar a ver si se produce algún acuerdo que descienda los precios del crudo. Y es que, como siga subiendo de esta forma muchos verán como tendrán que sustituir su coche por medios de transporte públicos, bicicletas o … ¿por qué no? patinetes eléctricos que tanto están de moda en Oriente. A ver si Marco Polo nos trae la fuerza de Oriente a Europa de nuevo…

Patinete eléctrico

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