Ago 02

Mucho tiempo a pasado desde que el tener un coche era símbolo de prestigio y/o status social elevado. Ahora el coche -considerado aún un “bien de lujo” en todos los estamentos-  se hace más necesario para llevar una vida social cómoda; ir a trabajar, hacer la compra, moverse entre la ciudad… un núcleo urbano que se ha visto incrementado en gran medida en la última década y que cada vez requiere de mayor distancia para moverse entre sus raíces.

En relación a esta necesidad surgió el movimiento de alquilar coches para la vida rutinaria, para el día a día. ¿Ventajas de no ser el coche propio? Despreocuparse totalmente de pagar tarifas y seguros, así como de mantenimientos, que pasan a ser obligación del rentacar. Y grande es el colectivo que recurre a realizar un leasing, esto es, alquilar un coche para largas temporadas.

Aquí es donde uno tiene que preguntarse si es rentable -y si es preferible o no- disponer de vehículo propio o de alquiler continuado. Uno tiende a ver las ventajas del coche propio en colación a que “es mio”, a que dispongo de él cuando quiera y para lo que quiera, y de alguna forma nos hace sentir que tenemos algo, que somos propietarios de algo. Y es que, en un leasing la disponibilidad del coche es idéntica en el sentido de disponer del coche cuando queramos y como queramos… de hecho lo tenemos para nosotros y solo tendremos -como desventaja si cabe- que ir al rentacar cada mes o cada baremo de tiempo indicado para fichar. Por lo demás, el leasing nos confiere arreglo de averías gratuita, sustitución de coche inmediato y gratuito (si el coche alquilado falla, se te da otro), y por supuesto asistencia continuada.

Aún así en España el tener coche propio aún está mucho más arraigado, y -todo hay que decirlo- el gasto económico quizás sea inferior, pues si bien al comprarlo hay que realizar un desembolso importante (o someterse a una letra hipotecaria), luego es mantenimiento con pagos de gasolina, seguro, impuestos de matriculación y de circulación, etc. En el alquiler-leasing, solo se paga el alquiler y la gasolina que uno vaya consumiendo…. Hora de echar cuentas.

¿Y vosotros que opináis? ¿Cómo veis el auge de este tipo de acciones en otros países?

May 03

Según Toyota, en el año 2030, un 52% de los vehículos que se comercialicen en el mundo serán híbridos e híbridos enchufables, un 8% serán eléctricos puros y el resto –el 42%– estarán propulsados por un motor convencional –gasolina o diésel-.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Para Toyota, por tanto, tanto los híbridos como los híbridos enchufables son clave en el futuro más próximo de la industria de la automoción. En este sentido, Toyota ya cuenta con una dilatada experiencia en los vehículos híbridos.

Desde que lanzara la primera generación del Prius, en 1997, la firma japonesa ha comercializado en todo el mundo más de 1,5 millones de unidades, repartidas entre las tres generaciones de este modelo. Una cifra a la que se suma otro más de medio millón de híbridos vendidos sumando otros modelos de Toyota –como el Camry Hybrid-  y los Lexus –GS450h y LS600h, entre otros-.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Si sumamos todos ellos, podeos entonces afirmar que Toyota ya dispone de alrededor de 2,44 millones de híbridos circulando por las carreteras, lo que se traduce en una cuota en el mercado del 80% en esa tecnología. Sin embargo, lejos de detenerse ahí, la firma japonesa espera vender un millón de híbridos cada año, un objetivo que pasa por disponer de un híbrido en cada uno de los segmentos en 2020.

En este sentido, el siguiente modelo híbrido será el Auris HSD, previsto para finales de 2010. Además Toyota también podría comercializar en 2012 un iQ eléctrico. Para el resto de segmentos –todocaminos de gran tamaño, autobuses y camiones de gran tonelaje- Toyota confía en la tecnología del hidrógeno.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Por todo ello, podemos afirmar que Toyota ha logrado una cierta madurez con la tecnología híbrida. Ahora, por tanto, el siguiente paso de la marca es lograr la misma evolución con los híbridos enchufables.

Fruto de este objetivo, Toyota ha distribuido por todo el mundo un total de 600 unidades del Prius Plug in, con la intención de estudiar los hábitos de uso para poder reglar el vehículo a las necesidades reales de los conductores antes de que se comercialice en 2013.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Estos 600 Prius Plug in se han distribuido de la siguiente manera: 200 para Europa, 230 para Japón, 150 para Estados Unidos y 20 para otros continentes o países. De las 200 unidades previstas para el Viejo Continente, España sólo contará con cinco unidades. Una cifra muy pequeña, si la comparamos con las 100 unidades cedidas por Toyota para Estrasburgo, que ha materializado un acuerdo con la eléctrica francesa EDF, para la instalación de 150 puntos de recarga repartidos entre empresas, casas particulares, aparcamientos públicos y la vía pública.

Con esta iniciativa, Toyota no sólo tiene dos años para afinar el Prius Plug in, sino que además la firma japonesa espera que, durante este tiempo, las baterías se abaraten y evolucionen.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Dos necesidades imperiosas para que, por un lado, el precio del Prius Plug in no sea mucho más elevado que el de un Prius convencional y, por otro, para que el maletero que ahora se ve bastante reducido pueda ampliarse cuando las baterías sean cada más pequeñas.

Pero, ¿qué diferencia al Prius Plug in? El principal elemento que les separa es la batería. Para el Prius convencional, Toyota ha escogido una batería de níquel-hidruro, que permite que el vehículo funcione en modo eléctrico durante una autonomía de dos kilómetros. Además, esta batería se recarga sólo pisando el freno y con el freno motor.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Por el contrario, el Prius Plug in cuenta con una nueva batería de ión-litio –la misma tecnología que usan las baterías de los teléfonos móviles-, que permite una autonomía de 20 kilómetros en modo eléctrico y que se recarga, además de frenando, por medio un enchufe convencional conectado a una toma de corriente de 220 voltios durante una hora y media.

Con esta variación, no sólo se aumenta la autonomía del vehículo en modo eléctrico, sino que también reduce el consumo de combustible de 3,9 litros a 2,6 litros cada 100 kilómetros y disminuye las emisiones de CO2 de 89 gramos de CO2 a 59 gramos de CO2.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Como contrapartida, el cambio de una batería de níquel-hidruro por otra de litio-ión supone un incremento de precio, así como mayores dificultades en aspectos como la seguridad.

Otro inconveniente de introducir este tipo de baterías es que los tres módulos de a pilas de ión-litio no sólo restan espacio en el maletero del vehículo, sino que además incrementan su peso en 100 kilos.

Al volante

Para conducir el Prius Plug in la firma japonesa nos invitó a la ciudad de Estrasburgo los días 26 y 27 de abril, coincidiendo además con la puesta de largo que esta ciudad francesa había preparado para el Prius Plug in. Un evento que estuvo apadrinado por Roland Ries, alcalde de Estrasburgo; Takeshi Uchiyamada, vicepresidente de Toyota y Henri Proglio, presidente de la eléctrica EDF, entre otros.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctricoPara la toma de contacto, Toyota había preparado un recorrido por la ciudad de Estrasburgo de alrededor de 18 kilómetros. Un trazado que, en teoría, debería realizarse completamente en modo eléctrico y que, en la práctica, cumplimos con el objetivo, puesto que cuando devolvimos el coche, el ordenador afirmaba que aún quedaba una autonomía de 0,5 kilómetros en modo eléctrico –a la salida marcaba 18,6 kilómetros-.

No obstante, según la computadora del vehículo, el 93% del recorrido se realizó en modo eléctrico y el 7% fue con el motor de combustión. Aún así, durante el recorrido sólo apreciamos que el motor de combustión se puso en funcionamiento una sola vez y ante una detención prolongada. Durante el resto del trayecto, en ningún momento apreciamos que entrara en funcionamiento el motor convencional. Incluso durante los pocos kilómetros recorridos por autopista, circulando siempre por debajo de los 100 kilómetros por hora.

Conduciendo 20 kilómetros en modo eléctrico Asimismo, también cabe mencionar que dado que era un día de bastante calor y que la densidad del tráfico era elevada decidimos, para minimizar el gasto de energía, circular durante todo el recorrido con el climatizador apagado, las ventanillas ligeramente bajadas y pulsado el freno de mano eléctrico «P», cada vez que nos deteníamos ante un semáforo.

Durante el trayecto fue muy interesante manipular el mando DISP -display- situado en el volante para navegar por las diferentes pantallas de información del vehículo. En concreto nos quedamos con la pantalla que informa del porcentaje realizado en modo eléctrico y el utilizado con el motor convencional.

Otra pantalla destacable es aquella en la que gráficamente se indica con un coche si la energía utilizada proviene del motor convencional o del generador eléctrico y que autonomía tenemos en el modo eléctrico. Por último, el Prius también puede mostrar qué tiempo queda para completar la carga, que según Toyota bastará con 1 hora y 30 minutos para recargar las baterías al completo.

Y hablando de euros… ¿Qué precio tendrá el Prius Plug in y cuánto costará recargarlo? Respecto a la primera pregunta, todavía no hay respuesta por parte de Toyota. Aunque según los responsables de la marca todavía no hay precio fijado, la incorporación de una batería más elaborada y del sistema de recarga nos hace pensar que este Prius será algo más caro que el actual, disponible desde 21.700 euros. No obstante, desde Toyota han apuntado que el precio no será excesivamente más alto que el del Prius actual, algo que se deberá en parte a posibles futuras subvenciones.

Y en cuanto al precio de la recarga, según los responsables de la eléctrica francesa EDF, la recarga de un Prius Plug in, podría suponer un gasto de 45 céntimos en la factura de la luz. Por tanto, si extrapolamos esta cifra a los 100 kilómetros, obtendríamos que el Prius Plug in gasta 2,20 euros por cada 100 kilómetros recorridos, una cantidad algo mayor a la que actualmente se menciona -por numerosos actores- de 1,5 euros por cada 100 kilómetros.

Por tanto, teniendo en cuenta que el Prius convencional presenta un consumo de 3,9 litros cada 100 kilómetros y que el precio del combustible se sitúa en torno a los 1,20 litros podríamos afirmar que recorrer 100 kilómetros con el Prius costaría 4,68 euros, casi 2,5 euros más que con el eléctrico.

En definitiva, la tecnología existe y funciona. Ahora ya sólo faltan que se abaraten los precios de las baterías, que se regule todo lo relacionado con la alimentación de los vehículos y que se creen las infraestructuras necesarias.

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